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miércoles, 13 de octubre de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. NEIL YOUNG

NEIL YOUNG
Le Noise
(Reprise, 2010)
Hay costumbres que no por cotidianas dejan de ser extraordinarias, auténticos placeres de los que es imposible hartarse. Un hecho que a lo largo de tantos años se ha convertido en una bendita costumbre es tener nuevo disco del coloso canadiense cada poco tiempo. Además, no sólo hay que celebrar su inagotable capacidad creativa, también la valentía y el pulso con el que se mete y sale de proyectos tan personales como Le Noise, un proyecto innecesario, arriesgado y genial.

Para ello, el tito Neil se alía con el productor Daniel Lanois y entrega uno de sus mejores discos en años. Grandes canciones y magníficas melodías ejecutadas impecablemente es lo que se puede encontrar en Le Noise. El sonido de las guitarras que este señor puede sacarse de la manga es único, nadie galopa como él entre distorsiones ya sea acompañado o en solitario como es el caso y Lanois lo sabe, explotando ese trepidante sonido para crear paisajes sónicos bárbaros.

El disco se abre con "Walk with me" perfecta introducción a lo que va a ser el sonido del disco, sombras, ángulos, oscuridad… en la que Neil recita un desolador: “I lost some people I was travelling with me”, verso que con la reciente pérdida del bueno de Ben Keith, duele. "Sign of Love" continúa la senda abierta, un buen tema impregnado de tonalidades que no desentonarían en aquella maravilla llamada Ragged Glory.

El tercer corte, "Someone’s Gonna Rescue You" comienza con un vertiginoso riff marca de la casa, a partir de este punto el disco me parece una delicia y cuando llegamos a "Love and War" ya es irrebatible que lo ha vuelto a hacer. "
Love and War" es un tema acústico arrebatadoramente hermoso, en un principio el disco entero iba a ser acústico, imagino que en esta línea, ni que decir tiene que hubiera sido una preciosidad de pero la obra que han conseguido enhebrar finalmente Lanois y Young me parece un obra única, especial y excelente. Una macabra banda sonora que quedaría genial por ejemplo en un film como La Noche del Cazador. Terroríficos recovecos, paisajes en blanco y negro apabullantes, voces de ultratumba, electricidad desbocada, lo dicho, una barbaridad.


Esa electricidad desbocada luce impresionante en los siguientes cortes "Angry World" y "Hitchhiker", esta última solía tocarla en los tiempos del Harvest Moon en acústico y en ella Mr. Young revisa su pasado y su relación con las drogas. "Peaceful Valley Boulevard" es la otra canción acústica que presenta Le Noise. 7 evocadores minutos de los que podemos decir es una de las mejores composiciones que ha sacado en décadas donde Neil canta cuidadosamente llegando a acariciar almas. Completa y cierra la atmosférica y angustiosa "Rumblin’".

No puedo dejar pasar la ocasión al hablar de Neil Young de recomendar una visita a ese gran bar que es el HEY HEY MY MY, que han abierto unos colegas de puta madre, en la calle Azacayas
de Granada (entre Gran Vía y calle Elvira). Porque un local con ese nombre, ese logo y la gente que lo lleva es un lugar a reivindicar. Porque un sitio donde te recibe Hank Williams, en donde se rinde tributo a Kris Kristofferson, los Cramps o Willy DeVille es un sitio especial, un lugar donde las mesas te miran con portadas como el American Beauty de los Grateful Dead o el At Fillmore East de los Allman está llamado a ser un sitio donde disfrutar de los grandes placeres de la vida, donde coleccionar vivencias y experiencias. Un sitio fetén donde la cerveza sabe mejor.





Volviendo al Neil Young de carne hueso, al mito y leyenda, es un verdadero lujo que siga entregando discos cada poco y si son como Le Noise la experiencia es una auténtica maravilla. El reverb si reverb dos veces bueno.




Por mED Vega (Provolone)


martes, 22 de junio de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. THE BLACK KEYS

THE BLACK KEYS
Brothers

(Nonesuch Records, 2010)


Sólo un año ha tardado Dan Auerbach en volver al lado de su querido baterista y amigo Patrick Carney. Parece que no pueden pasar mucho tiempo el uno sin el otro ya que este regreso con Brothers no viene a justificar trámites contractuales ni nada parecido sino que más bien se trata cuestión de necesidad, la necesidad de parir otro hijo que es un flamante derroche de inspiración.

En 2009, Dan nos sorprendió a todos con un disco en solitario que nada tenía que envidiar a las entregas de los Keys. Es más, a servidor le parece (ya lo dije entonces) una espléndida colección de canciones perfectamente ensambladas y arregladas, más variada y colorida que toda la obra de las Notas Negras.
En Keep it Hid (Nonesuch Rds, 09), Dan condensaba de manera inmejorable las enseñanzas que Danger Mouse les descubriera a los mandos del exitoso Attack & Release. Y es que las fronteras que hasta entonces parecían insalvables para el dúo más talentoso de Akron caían con absoluta facilidad en Keep... con la única ayuda de un puñado de teclados analógicos, un bajo saturado de fuzz y percusiones de todo tipo. Así, a la psicodelia que impregnaba sus últimos trabajos en común se sumaban estilos afines como el gospel, el soul o hasta el pop.
Patrick Carney, mientras, compaginaba su empleo como productor con las cuatro cuerdas en el grupo Drumer, formado exclusivamente por bateristas de Ohio.

Antes de comenzar a hablar de Brothers era necesario referirse al debut del señor Auerbach porque ambos discos comparten muchos puntos en común, más incluso que los dos últimos de la banda.
Dicho esto, Brothers ahonda en esa nueva incursión soulera (sólo hay que ver el diseño de la carpeta) y al mismo tiempo nos devuelve a los Keys más pantanosos y negros desde Rubber Factory (Fat Possum, 04), con sus bases monolíticas y cadencias bluseras... peeeeero incluyendo ahora todo tipo de artillería para ampliar el estéreo y convertir su escucha en una experiencia deliciosa.

A mi juicio, este disco supone sin dudas la colección más inspirada que han facturado hasta el momento. Toda una lista de coplones (que dejaría babeando al mismísimo Jack White) se suceden uno tras otro para dejar exhausto al oyente a base de alma, sudor, sangre y, por qué no decirlo, esperma... todo marca de la casa.

Habrá quien eche de menos la crudeza de sus primeros trabajos, puede que también los más puritanos los tachen de vendidos por echar mano de mellotrones, hapsichords y rebajar revoluciones... pero definitivamente, quien no comulgue con tal desfile de poderío debería mirárselo.
Hay que tener en cuenta que la madurez artística no siempre supone perder cosas por el camino, el aprendizaje en 8 años de trayectoria ha llevado a los Keys a sacarse de la manga un puñado de canciones acojonate, sin concesiones a la mediocridad.
"Howlin' for you", "Too afraid to love you", "The Only one", "Ten cen pistol", "The go getter" o "I´m not the one" vienen a reafirmar su ADN blusero añadiendo los ingredientes necesarios para desencorsetarse precisamente de toda etiqueta y encumbrarse como la enorme banda de Rock que son, si acaso la más auténtica de todos los estates.


Los dos primeros singles son dos caramelos pegajosos que no podrás sacarte de la cabeza en semanas, "Tighten up" y "Next Girl". También hay momentos menos trascendentes pero igualmente disfrutables, como la instrumental "Black mud" o "Sinister kid", y acercándose al final se guardan una versión del "Never give you up" de Jerry Butler absolutamente irresistible.

Como sólo pasa con los grandes, parece que estas canciones siempre hayan estado ahí. Suenan reales, vivas, clásicas y al mismo tiempo nuevas y frescas como un helado Italiano en Agosto.
Así que no seas desconfiado, permíteme la coña y corre a la tienda antes de que este discazo se derrita.


Tighten Up




Por Zeta (enhawlin')

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. WOVEN HAND

WOVEN HAND
The Threshingfloor

(Glitterhouse Records. , 2010)


El pasado mes de mayo nos trajo un nuevo trabajo del hijo del reverendo, obra que representa una nueva muesca en su bastón y que no hace otra cosa que afianzar una más que sólida carrera en la que no hay paso en falso.

David Eugene Edwards deja de lado la contundencia de Ten Stones, que no el poderío, y vuelve a la carga con un disco más acústico y repleto de influencias folkies de lo más variopintas, desde cantos tribales de los Apalaches hasta sonoridades de Europa del Este pasando incluso por ecos de clara influencia árabe. Todo un rico tapiz sónico que funciona a las mil maravillas junto a la angustiada voz del bueno de Edwards, capaz de entonar plegarias con una pasión desbordante. Mención de honor a las labores rítmicas de Pascal Humbert (bajo) y Ordy Garrison (batería) que cumplen como nunca, capaces de descargar tormentas inapelables. Acojonante el trabajo de estas dos fieras.

Puede que mi objetividad para con este grupo sea similar a la que Joan Gaspart le profese al FC Barcelona, pero se han ganado sobradamente mi devoción y más allá del fervor extremista de fans obsesionado, temas como el que da título al disco, "His Rest" o "Raise Her Hands" por citar tres son más que sólidos argumentos a favor del hijo del predicador Edwards. Tres joyas prácticamente sublimes que formarían la punta de lanza en una obra homogénea, densa, pantanosa, desafiante y oscura.

Quizás el tema inicial, "Sinking Hands" y el final "Denver City" son los que menos me dicen, no por no ser buenas composiciones que lo son, de hecho el primero funciona bien como introducción al concepto sonoro del disco mientras que el tema que cierra es un trallazo folki-dance socarrón si se me permite la parida, en la que DEE incita a mover el esqueleto. Como final también tiene mucho detalle, al ser algo completamente alejado de lo que habitualmente esta gente hace y queda divertido, tampoco es para ponerse las manos en la cabeza, podríamos decir que es el "I Ain’t Hiding" de Wovenhand.


Pero la chicha, para el que escribe está entre esos temas, esas guitarras crujientes que se pasean por "The Threshingfloor" canción o "A Holy Mesure", esos cantos endemoniadamente celestiales, esos pozos negros que se adivinan en cada surco del vinilo, esos sonidos de otra época y lugar que desafían el espacio-tiempo.

El disco también incluye una versión, "Truth", original de New Order. Edwards ya se había atrevido con versiones de Joy Division, una de sus claras influencias, así podemos encontrar una maravillosa revisión del "24 hours" en el doble directo Live March 2001 de los 16 Horsepower y sin ir más lejos en el pasado Festival Azkena comenzó su actuación con un "Heart and Soul" apabullante pese al lastre del sonido, capado en uno de los 2 micrófonos que normalmente usa en sus conciertos. Volviendo a la versión, se trata de una recreación arrebatadora y para un servidor muy superior a la original y eso es decir bastante a favor de esta buena gente.
Un artista completamente único que posee un talento inigualable hoy en día para transmitir una turbia agonía, desesperación y también muchísima belleza. Alabado sea el hijo del predicador Edwards.

Es obligado citar que a principios de año, Edwards, formó parte de un disco tributo a Jeffrey Lee Pierce, el que fuera líder de los imprescindibles The Gun Club. Tributo que es una absoluta pasada y que se realizó a partir de canciones inéditas del desaparecido artista angelino y contando con nombres tan ilustres como impregnados de su espíritu: Nick Cave, Mark Lanegan, Debbie Harry, Lydia Lunch, Mick Harvey, The Sadies, The Ravenottes y por supuesto David E. Edwards, acompañado en uno de los temas, "Just Like a Mexican Love", por los interesantísimos Crippled Black Phoenix. Como curiosidad Edwards y Cave hacen sendas relecturas de "Ramblin’ Mind" y es harto interesante ver los matices y las diferencias interpretativas de ambos, no hay que olvidar que a Edwards se le ha comparado hasta la saciedad con el indómito Cave, que también participa en 2 canciones, en la otra acompañado por Debbie Harry. En resumen no se trata del típico disco tributo, sino de una obra realizada con cariño y sentido común en memoria de un artista que bien merece tener presente.




Por mED Vega (Phosphene dream en el horizonte)

miércoles, 2 de junio de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. CASH

JOHNNY CASH
American VI: Ain’t No Grave
(American Rds. 2010)


Siguiendo la estela de mi anterior reseña para esta santa casa vuelvo a fijarme en una joven promesa del rock, un tal Johnny CASH, del que se publicaron diez nuevas canciones el pasado mes de febrero. Una nueva entrega de la saga American Recordings auspiciada, cómo no, por Rick Rubin.

Cash is cash, eso Rubin lo sabe bien. Así, en 2003, en vez de incluir en esa maravilla de caja que es Unerthed todo el material que le quedaba de aquellas maratonianas sesiones de grabación, como este Ain’t No Grave, su predecesor y lo que se está guardando, el barbas va soltando pequeñas dosis cada pocos años, que es mucho más rentable. Por supuesto ha perdido una gran oportunidad para demostrar criterio, elegancia y honestidad. ¡Carajo, si para hacer dinero fácil ya produces a Linkin Park o a Shakira! ¡No jodas con el hombre de negro también!

Movimientos empresariales a parte, y al fin y al cabo lícitos, su trabajo en Ain’t No Grave es, como en toda la serie, impecable. Mimando cada nimio detalle con la mano maestra que lo ha convertido en el referente que es en sus labores. 10 temas, que son de una calidad incontestable y mientras lo que vaya sacando a la luz sea de tal nivel siempre será bienvenido.

Como en la serie es habitual el disco está formado en su casi totalidad por versiones, versiones que en manos de semejante coloso y en las circunstancias tanto vitales como mortales a las que se enfrentaba cobran una fuerza y una carga emocional inapelable. Eso sí, para esta ocasión, el repertorio seleccionado es bastante más clásico y pasa de experimentar con grupos tipo U2, NIN, Depeche Mode (...) cosa que lo emparenta con el American Recordings inicial y que quizás signifique que el ciclo se cierra.

El tema que abre y da título es estratosférico, recuerdo cuando se lo puse a mi buen amigo y hermano Zeta, se quedó atónito, sin palabras, tocado de lleno. "Ain’t No Grave", una vieja canción de los 50 que le sirve a la leyenda para clamar que no hay tumba que pueda mantener su cuerpo bajo tierra, el árido acompañamiento, en el que destacan unas cadenas y/o grilletes llevando el ritmo es magistral y remarcan el poder de este señor, un tipo enfermo y postrado en una silla de ruedas, sí, pero poderoso y colosal hasta el minuto final de su vida. El segundo tema, "Redemption Day", original de Sheryl Crow, es otra barbaridad, con otra letra que en sus venas adquiere connotaciones superiores y donde todo suena que acojona, sobre todo ese viento final. Pero para letras que en boca de CASH duelen llega el tercer corte, "For the Good Times", versión de su amigo Kristofferson (otro ejemplo de buen envejecer, impresionantes sus dos últimos trabajos), aquí, el hombre de negro, de buenas a primeras, nos suelta: “Don’t look so sad, I know it’s over”, abrumador.

Tras este triplete, nos encontramos el único tema propio: "I Corinthianas 15:55", como ya hiciese en The Man Comes Around, se apoya en el que fuera su gran apoyo tras la muerte de June, la Biblia, su fe. "¿Dónde está, Oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, Oh sepulcro, tu aguijón?" Su voz, solemne, sabia, y enorme - pese a su estado de salud- hace el resto.

Un piano y una guitarra, continuando la austeridad de la obra/s, sirve de acompañamiento para "Can’t Help But Wonder Where I’m Bound", que podría actuar como contrapunto al tema anterior, si en aquel la fe vence a la muerte, aquí CASH se pregunta desde el mismísimo título a dónde se dirige. Así pues, tal y como fue en vida se presenta desde la muerte, un hombre cargado de contradicciones a pesar de sus fuertes convicciones.

La terna que sigue: "A Satisfied Mind", "I Don’t Hurt Anymore" y "Cool Water" sin lastrar el resultado final no llegan, en mi opinión, a las cotas emocionales de la primera mitad del disco, aunque siguen siendo buenos temas cojonudamente interpretados por la sobrecogedora voz de CASH y por tanto no desmerecen ni un ápice.

Para dar carpetazo a un disco repleto de despedidas, dentro de una saga plagada de adioses, se revisita el tema "Aloha Oe", todo un himno en Hawai, sin duda el tema más famoso de la popular isla, que aquí cumple como bella despedida y a la par resulta lo más anecdótico y curioso de la obra. Obra cuyo último verso es un "until we meet again" que inevitablemente me transporta al "We’ll meet again" con el que finalizaba el IV. Pues eso, que nos volveremos a encontrar.




Por mED Vega

lunes, 24 de mayo de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. FIERA

FIERA
Déjese llevar
(El Rancho, 2010)


Fiera es el nuevo proyecto de los componentes de Pony Bravo.
Pese a reconocerse alguno de los tics propios de la banda matriz, la estética que caracteriza a Fiera recorre senderos que nada tienen que ver con el reggae, el pop ethiope o el flamenco.

Aquí básicamente lo que suena es post-punk en su vertiente más extrema. Como si se tratara del hijo bastardo andaluz de Mark E. Smith, Pablo Peña dirige al resto de la banda al son de un sinuoso bajo que dibuja líneas elípticas con tintes malsanos. El resto del grupo le acompaña con toda una orquesta metalúrgica para la percusión, creada por ellos mismos al estilo de la fábrica Einzturzende Neubauten.
Según la intención, el minimalista conjunto suena como enmonado, pasado de speed o de yerba hasta las cejas...

Las letras en orgulloso andaluz bombardean el oído del receptor con un variado repertorio de posibles eslóganes antisistema e historias cotidianas de pleno siglo XXI. Se acercan a la conciencia usando un martillo que, a primera escucha, puede dejar a más de uno fuera de combate casi sin empezar.

Sólo "Agerul" y "Bombas" escapan al rítmico corsé de tan peculiar propuesta, al menos la voz de Pablo deja el griterío por un rato. La primera podría pasar por single de Pony Bravo, pero eso es algo circunstancial. Es absurdo disimular un modo de hacer canciones que ya casi les pertenece, pero pasado ahora, eso sí, por un nuevo filtro. "Bombas" es un blues marciano perfecto para el cierre.

El contraste de un estilo tan poco comercial con estas letras, digamos, políticamente incorrectas, translada la experiencia de su escucha al plano sensorial. Las palabras acentúan su posición en cada frase debido al engranaje sobre el que cabalga la canción. El grito, el sentido del humor y la repetición también hacen más entretenido su discurso.

"Drogas" recuerda a Suicide, pero casi se siente el pulso del tecno que vino después. Una de mis favoritas.
El bajo protagoniza cada canción, pero destaca por ejemplo "Tft", también mirando a la pista de baile, con una juguetona cadencia que viene al hilo de la irónica y estúpida felicidad del protagonista.

El guiño a The Fall en "Yo soy Mark E. Smith" más que obvio diría que es sonrojante. La voz de Pablo, histérica y feliz, no para de repetir la frase titular, mientras que la base es minúscula, como un esqueleto. Pasan por The Fall para llegar a Can (los de Manchester tenían su "I am Damo Suzuki") y precisamente, consiguen lo que se proponen: dejarte llevar por el ritmo y tararear cual fan esquizofrénico tan singular corte.


Pero hay mucho más, "Cuentas", "Agente Comercial", su primer single, "Pisapapeles", las dos partes de "El buto", una aspiradora, una paellera, cubos, tubos, caja de ritmos, sintes, guitarras pervertidas...

Todo ello a tu disposición de manera gratuita en su web. Sólo tienes que acercarte, descargar y seguir las instrucciones de Fiera.

Pisapapeles





Por Zeta (con un par... de muelles)

lunes, 3 de mayo de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. ROKY ERICKSON

ROKY ERICKSON & OKKERVIL RIVER
True Love cast out all Evil
(2010, ANTI)





















El que fuera líder de una de las bandas pioneras de la psicodelia sesentera, los imprescindibles 13th Floor Elevators saca nuevo trabajo tras 15 años ya, muy lejos queda aquel lejano Roky Erickson & Evilhook Wildlife del ’95 y más aún aquel maravilloso The Evil One.

El legandario Roky vuelve bajo la producción de Will Sheff, líder de Okkervil River, recomendabilísima banda que sirve de acompañamiento, perfecto a todas luces, para las composiciones del tejano. Composiciones que como no pueden ser de otra manera tratan sobre la demencia, la pérdida, la pobreza y las diferentes tragedias que ha vivido en primera persona a lo largo de todos estos años, pero ahí sigue el maestro, aguantando, lidiando tempestades. Composiciones, en su mayoría, que tienen su origen en los tiempos en los que estaba confinado en una institución psiquiátrica y que el propio Sheff ha seleccionado para grabar con el viejo Roky.

Desde la inicial "Devotional Number One", en un par de minutos queda claro que puede ser un viaje tan mágico como doloroso, pues este señor es capaz de emocionar y tocar la fibra con muchísima facilidad. La canción, una vieja grabación, va creciendo delicadamente hasta que se desata una explosión de nostalgia. "Ain’t Blues to Sad" por su parte no necesita tanto tiempo para calarte, aquí la desnuda voz de Roky suena crepuscular, un estremecedor country-folk-tejano, ha llovido mucho desde la vorágine psicodélica que tanto lo ha perturbado, pero algo queda, siempre le quedará, y ahí están otros tantos palos en los que ha sido una importantísima referencia, el lo-fi ,o el garage-rock, presente, por ejemplo, en John-Lawman.

Una madeja de canciones bien hiladas, donde las referencias autobiográficas inundan cada verso, "Goodbye Sweet Dreams", como duele ese título, "Be and Bring me Home", y "Please Judge", posiblemente el cénit autobiográfico de la obra, un tema conmovedor que a pesar de estar empapado del infierno que tuvo que vivir y vivió durante su encierro no cae en el melodrama. Drama hay, por supuesto, pero sobre todo rebosa honestidad. "Bring me Back the Past", tiene un ligero aroma Byrds que es francamente una delicia y una suerte. La canción que da nombre al disco, "True Love Cast Out All Evil", es una dolorosa y dura balada country a la que le sigue "Forever", en la que Erickson me recuerda al mismísimo Roy Orbison, otro punto álgido dentro de un disco que sólo tiene puntos álgidos y eso no es sólo mérito del interés que causa el personaje y sus fantasmas, aquí hay canciones y un trabajo excelente por parte de los Okkervil River que hacen que Roky suene tan grande como es, tan grande como merece sonar.

Tras las notables e inspiradas "Think Of As One" y "Birds’d Crash" el album se cierra como comenzó, con una vieja grabación que va creciendo, "God Is Everywhere". Eso sí, ahora con más optimismo.
Quizás esta mirada atrás del sexagenario Erickson sirva para exorcizar sus demonios, ojalá signifique un nuevo comienzo para un personaje de su calibre.

Screamadelica es la joya que es por la influencia, en gran parte, de este señor. Bandas como Spacemen3, Jesus & Mary Chain, Radio Birdman, REM o los Black Angels le deben tanto que parece mentira que viviera con 200$ mensuales durante bastante tiempo, incluso se ha sabido ahora que Henry Rollins pagó de su bolsillo un tratamiento para curarle unas infecciones dentales que tuvo.

A sus pies. Ha vuelto Roky Erickson, si es que alguna vez se fue.





Por mED Vega (Slip Inside This House)

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. TULSA



TULSA
Espera la pálida
(Subterfuge Rds. 2010)

Espera la pálida es un disco de esos que te van conquistando escucha a escucha. Tímidamente volvía una y otra vez a sonar en mi equipo, como accidentalmente, hasta darme cuenta que estaba completamente familiarizado con las historias de Miren Iza, voz y autora de la banda.

Y es que a poco que uno se acostumbra al tono reposado del disco, no paran de descubrirse detalles que hacen del segundo album de Tulsa el más acertado de su prometedora carrera. Apenas hay un par de singles ("Algo ha cambiado para siempre" y "Matxitxako"?) que bien podrían colarse en las radios de consumo masivo, aunque realmente, debería decir que si existiera justicia o criterio en el triste panorama musical de los Bisbales y los Bustamantes, este disco vendería miles y miles de copias...

Pese a codearse con Bunbury (Iren colabora en el último album del mañico) y recibir elogios de toda la crítica (hasta una nominación a los Grammy latinos por su debut Sólo me has rozado...), no parece que el futuro de Tulsa pase por hacerse millonarios con esto (que ojalá, pero con canciones del mismo nivel, por favor).


No es difícil verse protagonizando "Alguien viene a por lo suyo (es príncipe)" o asomándose al cabo que da nombre a "Matxitxako", con unos textos honestos, directos y una personal capacidad para crear imágenes, la guipuzcoana nos traslada con su dulce y rota voz al norte. Como en "Tus flores" que me recuerda por momentos a los clásicos Manta Ray. Acompañados de Anari bordan la preciosa "Araña", la pieza más emotiva del disco, aunque se sobran ellos solitos para revestir cada una de las canciones con un sonido folk-rock, propio de norteamerica, para crear una música que como digo, podría perfectamente tener éxito en esta..., ujum, bendita nación.

De momento, desde nuestro humilde blog y teniendo en cuenta que las primeras 3000 copias en vinilo incluyen una versión en castellano del "Into my arms" del Hermano Nick Cave, nos despedimos hasta la próxima diciendo que Espera la pálida es un discazo.






Tulsa – Espera La Pálida


Por Zeta (se avecina acción mutante)

miércoles, 21 de abril de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. DR. DOG

DR. DOG
Shame, Shame
(Anti, 10)


Nuevo trabajo, sexto ya, de la particularísima banda de Philadelphia...anda que no empiezan críticas de discos usando el tema este de la procedencia de la banda en cuestión, pero es que Philadelphia es otro mundo: Coltrane, Will Smith, Iverson que es de Virginia pero que sólo mola en los sixers o que le pregunten a Marc Gasol , Carolina... a cenar... ¿piladelpia?(...), a Tom Hanks le dieron un oscar por morirse allí y Antonio Banderas era su pareja en una película que lo mejor era una canción de la BSO sobre la ciudad, Neil Young, claro.

Centrándonos en Dr. Dog, continúan la línea trazada en su magnífico Fate (2008, Park the Vanaparca la furgo por aquel entonces, Anti ahora). Sus influencias por tanto también siguen presentes, palpables y bien marcadas, ecos de los gloriosos Band y Beatles, principalmente, que se muestran con orgullo y descaro a lo largo de la grabación. Casi 40 minutos que se van en un suspiro (de casi 40 minutos).

En líneas generales nos encontramos un disco más luminoso que su predecesor, que tampoco es que fuera el TILT precisamente, impregnado de una curiosa nostalgia en cada maldita nota que aún así te deja contento y feliz, agradable plato para días de buen tiempo. Muy acertada una producción más ligerita que deja las canciones en primera línea de batalla frente al oyente.

Frikis como ellos solos recuerdan los buenos viejos tiempos cada vez que pueden, como en la inicial "Stranger", armonías redondas, delicadas y enérgicas, cero pretensiones, sólo buenos momentos, alegría, cojones ya! En "Shadow People "mete mano don Dan Auerbach (disco con Black Keys a la vuelta de la esquina y yo que lo celebro) ¿y el resultado? 0-2, ¿el de la canción? una maravilla. Mis preferidas por el momento: "Where’d All the Time Go?" Aunque yo lo que me pregunto al escuchar esa copla es qué fue de los Flaming Lips del Soft Bulletin. "I Only Wear Blue", precedida de la traviesa y juguetona "Later," es otra muestra de cómo pulirse un buen tema.


En fin, un delicioso trabajo que no sorprenderá ni defraudará al que gustase de Fate (ojo 2º clasificado en la lista de lo mejor del año en Serie B en 2008, la del 2009 ya la sacaremos algún día...) de una banda que son un soplo de aire fresquito, un tocinillo de cielo indipopruok, aunque esto sólo en disco, en directo son una contundente apisonadora y aunque el sonido fue especialmente malísimo y lamentable en la carpa del Azkena, allí se mostró talento, clase, frikismo, canciones y de eso va el asunto del Shame, shame, de canciones.




Por mED Vega (...esteeee... guau...)

martes, 20 de abril de 2010

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. THE BALTIC SEA


THE BALTIC SEA

El Gran Blanco
(Cuac Música, 10)


El segundo trabajo de la banda sevillana viene marcado por varios cambios. Cambio de idioma, cambio de formación, cambio de sello y cambio de productor.

Cuac! Música los presenta como su segunda referencia con un disco en castellano que ellos mismos han producido en el estudio La Mina, propiedad del bajista de la banda Raúl Pérez, con mucho trabajo y paciencia. Un disco menos crispado que su debut, más cercano y cálido, pero igualmente hiriente, evocador e intenso.

Con tanto cambio El Gran Blanco no puede sonar más a The Baltic Sea. Todas las imágenes y recursos de la banda siguen donde estaban solo que ahora suman nuevas texturas y disponen mejor las múltiples herramientas de las que hacían gala en Forthcoming Science Theory (Pupilo Records, 07), para conjugar el frío post-rock en mejores dosis ("Tu nunca duermes") con un pop incontestable (el single de adelanto "La verdad") que, cantado ahora en nuestro idioma, no necesita de comparaciones estilísticas para valerse.

El Gran Blanco es un disco mucho más madurado que su predecesor. Visto con distancia, su primer Lp suena más a colección de postales pertenecientes a un momento concreto y a una persona en particular, algo más espontáneo y visceral, mientras que aquí cada una de las 9 piezas parece protagonizar su papel dentro de un todo más complejo y heterogéneo, conformando un puzzle que proviene del esfuerzo compartido entre 5 personas.
El disco aún así no pierde frescura, más frío o cercano según sea necesario, con una produción y orden consecuentes (abren el disco de manera inmejorable con "El gran blanco" y su hermana pequeña "Un día nuevo"), sumando cada detalle y cada frase, hablando desde la perspectavia ya no del ajuste de cuentas sino de los flecos sueltos que se arrastran del pasado. Desde la melancolía o la ironía medida, el volver a levantarse y la calma de la liberación de viejos fantasmas.

Por otra parte, "Dos años más" es la mejor prueba de la búsqueda de nuevos sonidos dentro de la banda. El éxito recae en la valentía de hacerlo dejando que la canción sea la que mande, como si hay que desnudarla a la mínima expresión (menos es más en "El desastre").
La suma de todo hace de El Gran Blanco un disco agridulce, valiente, que planta cara orgulloso al presente pero que, para bien o para mal, no olvida el pasado. Un disco que se hace corto y deja con ganas de más. Sobre todo con una despedida como "El río", quizás la canción más bonita de toda su discografía.




La verdad



Por Zeta

martes, 26 de enero de 2010

DISCOGRAFIA RECOMENDABLE. JUBILEE

JUBILEE
A Place called home
(Grabaciones en el Mar, 2010)


Hace sólo unos días el sello maño Grabaciones en el mar editó A Place Called Home, segundo disco de los jienenses Jubilee.

Antes de empezar a comentar el álbum debería confesarme: me ha costado una barbaridad terminar este post.
La razón es que son tantos los adjetivos babeantes que de mi pluma se desprenden al escribir sobre A Place Called Home que, al releerme, temía pender sobre mi cabeza el yugo del desconfiado y siempre sabio lector.

El caso es que me doy por vencido y os advierto antes de seguir, no puedo ser objetivo con Jubilee.

Todo aquel que disfrutara de su debut, aquel maravilloso The Ghost Orchestra (Mushroom Pillow, 03), me comprenderá cuando digo que parte de mi corazoncito musical pertenece desde entonces a esta familia de Andújar. Y es que para Serie B fanzine pocos discos nacionales aparecieron en la pasada década que puedan presumir de estar a la altura de la música que allí sonaba.
Tantos buenos momentos, tantas horas en compañía del Rodeo man, aquellos encuentros en Acapulco, la radio, los 80, Lula... tanto que, cuando anunciaron la llegada de su segunda entrega a servidor le acecharon por igual la ansiedad y la alegría, ¿estarían a la altura de lo que me podría esperar?

El caso es que el líder de Jubilee Pedro Cantudo, artífice como productor de discos para, entre otros, Tarik y la fabrica de colores, Limousine o Los Flamingos, se ha tomado su tiempo hasta completar en su propio estudio Sequentialee esta nueva joya. Y eso, unido al talento que ya les conociamos, es por sí mismo una garantía.

Y lo mejor de todo es que la espera ha merecido la pena.

A place called home es un disco mucho más serio y maduro que The Ghost, y no por ello menos disfrutable. Está mejor secuenciado, cada canción cumple como unidad independiente (con un alarde de genio en cada arreglo) y cumple al mismo tiempo su papel dentro del conjunto.

El inicio nos remite a otra época, como desde un lugar perdido entre los Beatles y Pink Floyd, con "Nobody's waiting at home", melancólica historia de niñez apoyada en un piano irresistible. Le sigue "She is mine", probablemente la canción menos trascendental del lote que aún así es un entretenido pop capaz de sacarme el tarareo del coro.

La siguiente sección es mi favorita, iniciada con un "
Is my love what keeps me rolling" que me tiene enganchadísimo y que huele a la mejor herencia de los Beach Boys del Surf up. Pura magia.
Llegados a este punto del disco ya me tienen casi ganado. Uno agradece el formato Lp + Cd que además de sonar impresionante presenta un diseño precioso.

Puede que sea precisamente "
Is my love what keeps me rolling" la única concesión "experimental" del album, y no lo digo para mal, ya que la firmarían gustosos unos Mercury Rev o Animal Collective, pero es que el resto de lo contenido aquí es de puro gusto por el clasicismo. "The singer", sin ir más lejos, con su slide y sus congas, me hace pensar en el On the Beach del maestro Young. En serio.
Si te gusta el palo, te exijo ahora mismo que te hagas con una copia.


"Her world is falling down" es otra maravilla.
Si no fuera porque la personalidad del grupo en cada una de las canciones es mas que evidente diría que es un medio tiempo escrito por los mejores Wilco.
Pero no, Jubilee tienen su discurso. De hecho, para ser justos deberiamos decir que ya en The Ghost Orchestra tenían su propio sonido, pero realmente es ahora cuando las canciones mandan, cobrando distintas formas y consiguiendo que, por encima de todo, la huella del autor siga siendo igual de reconocible.

LLegamos a "
The preacher". Más que una plegaria parece una celebración de la vida, aquí contando con toda la orquesta si es necesario. No hace falta ubicar la canción en un estilo, década, mar o continente, es un himno en sí misma.

Después directamente a servidor le levitan las neuronas y se le empalma el vello con (perdón) la brillante "
Stay with me". Perfecta. Una impresionante petición de amor con aroma setentas, con unas guitarras y (ojo!) un sólo de saxo exquisitos...

Otro punto a favor de
A called place home es su duración, estamos a punto de culminar nuestra estancia y ya queremos volver a entrar. O quedarnos para siempre.
Tras el placentero canto "
Sea dream" toca "She never care about love", guitarrera y con olor a cantina, ahora el piano y el banjo son los encargados de bordarlo. Y otra vez estoy tarareando...uh uh uh!

La variedad del registro de
Jubilee les permitiria destacar en el grueso refrito de la Americana, o como lo quieran llamar, y con un poco de suerte, si fueran de Arizona o Texas, podrían llegar tan lejos como quisieran...
Lástima que sean de un pueblo de Jaén y en nuestras fronteras sigan siendo unos desconocidos.

La breve "
Riverside Lane" es otra delicia. En el momento justo de la entrada del violín, al que esribe no se le ocurre mucho más que añadir...
...Sólo que se despiden con otra pieza de valor intercontinental, "
Time is over", interpretada con timple canario, encantadora. La verdad, no creo que esta gente tenga mucho que envidiar a Calexico.


Uno de los discos nacionales de 2010 desde ya, y por mí como si pasan otros 7 años hasta el siguiente.

Time is over





Por Zeta



DISCOGRAFIA RECOMENDABLE. THE DARK SIDE OF THE FLAMING LIPS

THE FLAMING LIPS
Dark Side of the Moon
(Warner Bros, 09)


En el recientemente caducado 2009 los Flaming Lips entregaron nuevo largo, Embryonic, y no satisfechos con eso se atrevieron a revisar/remakear el legendario y ancestral Dark Side of the Moon Pinflóico para alegría de sus fanses y úlceras sangrantes del talifán medio de la eterna y enorme banda británica.

A título personal, el tema de los remakes en el cine me tiene bastante quemado, aunque al tratarse de un disco esta opinión pinta aquí lo mismo que Chygrynkiyi en el Barça o Drenthe en el Madrit, así que volvamos al disco de morros, quicir de marras. Tal y como yo lo veo los Lips, Flaming, se han regalado un caprichito, un divertimento y de paso lo han compartido con el seguidor de la banda, verlo de otra manera que no sea la de una cachonda anécdota no les conviene, por un lado porque la comparación con el original no procede y por otro porque conociendo a los Lips y su particular y personal psicodelia la recreación podía haber dado para bastante más.
No obstante es un disco a todas luces recomendable, si gusta de los Lips se disfrutará, si gusta de pinfloi disfrutará criticándolo duramente, si gusta de ambas bandas disfrutará a ratos y si por un casual wear de la vida no disfruta con ninguna de las bandas pues puede hacerlo con cualquier otra cosa, por ejemplo, adoptando a un gremlin y siguiendo unas sencillas e inviolables reglas por el bien de su vecindario.

Colaboran en el remake: Peaches, Henry, Henry Rollins y un sobrino de Wayne Coyne. Lo hacen eso sí con suerte dispar, desde la corrección y solvencia del multiusos ex Black Flag hasta el atentado contra todo lo que tiene alma perpetrado por Peaches en "The Great Gig in the Sky".

Desde los primeros segundos de "Speak to Me / Breathe" queda clara la esquizoide personalidad de los Flaming Lips, aunque no llegan a las cotas marcianas que de ellos podía esperarse, todo sea dicho. Así, en torno a un obsesivo bajo y una destartalada y maniática guitarra dan forma a una nueva y particular visión del arranque de este su lado oscuro de la luna. Ojo, si justo cuando empieza a hablar Henry Rollins presiona el play de su reproductor de deuvedé con los Gremlins (película, no criatura) en su interior verán ciertas coincidencias a lo largo del elepé, por ejemplo justo cuando en la copla entra la voz y se oye eso de “Breathe, breathe in the air…” en la película, Gizmo sale a respirar de la caja donde lo guardaba el chino ciego de Kung-Fu, y justo cuando en la canción podemos escuchar “Leave, but don’t leave meGizmo está despidiéndose del invidente oriental…

"On the Run" cumple, transmitiendo stress, mal rollo, agobio… aquí la concordancia con Gremlins se produce cuando Billy se dedica a fumarse reglas, está tan pendiente del hoy que no piensa en el mañana y moja a Gizmo, y sus hermanos salen corriendo de su cuerpo; luego llega "Time", una de las cimas del original y que en este hasta que entra Wayne es sencillamente alucinante. Luego el choque de los efectos y oscura música con la fragilidad vocal del de Oklahoma resulta bastante cómico, lo que le hace perder intensidad y emoción a la historia.
¿Concordancias de Time y Gremlins? Esta es fácil, los hermanos malignos de Gizmo comen pasada la medianoche de un día aburrido y gris.


El bajón más considerable del disco se produce en la dupla que continúa la obra, primero la versión de "The Great Gig in the Sky" a base de alaridos sin puta gracia por parte de Peaches (los gremlis malvados acojonados salen de sus crisálidas con ganas de destrozarlo todo y de matar) y luego una versión de "Money", con más gracejo y simpatía que la anterior, a base de bases electrónicas y vocoder que vendría que ni al pelo para la banda sonora del Alex Kidd. La concordancia: Billy trabajaba en un banco, al que llevaba a su perro primero y a Gizmo después, en este preciso momento se pasaba a por el aguinaldo y aquí nos topamos con otra coincidencia, Gremlins se desarrolla en navidad y el proyecto cinematográfico de Wayne Coyne se llama/llamaba/llamará Christmas On Mars!. Acojona, ¿eh?


"Us and Them", mi favorita en la adaptación, es una recreación trágica y deliciosa. Aquí la rota e imperfecta voz de Wayne encaja perfectamente logrando una colleja y agradable tonada 100% Flaming Lips. También concuerda con el punto más jodido de la peli, justo cuando Wayne canta “Black & blue, and who knows which is which and who is who”, se produce el asesinato del doctor de biología amigo de Billy que estaba analizando el ADN de Gizmo. El black es porque es negro, el blue porque es un acontecimiento triste del que Billy (encarnado por un inolvidable Zac Gallighan) no se repondrá hasta la segunda parte, el resto de la letra es porque el Dr. Houston no sabe qué Gremlin lo ha matao ni por dónde le ha venido el golpe ni ná de ná, ni quécir tiene que Us son Billy, su pseudonovia, el perro y Gizmo y Them son los Gremlins malos, es evidente y llegados a este punto la guerra está servida…

"Any Colour You Like", es una explosión de colores (Billy revienta el cine donde los Gremlins veían Blancanieves y los 7 enanitos, el nombre de la banda del sobrino de Wayne - que colabora en el disco- es Stardeath and White Dwarfs y llegados a este punto me lo estoy creyendo hasta yo...) Por decir algo de la canción, empieza con rítmica negritud psicodélica y va adquiriendo colores vivos hasta coger un tono amarillo chillón. Ahí queda eso…

"Brain Damage", sencilla y bella, poderosa y turbia, posiblemente el corte más cercano al original de pinfloi. Nos acercamos al final, el desenlace ya es palpable, no cabe duda de que ese daño cerebral es el que sufre Stripe, (nombre del Gremlin malísimo, único superviviente de los malos y que poseía una cresta blanca inconfundible), daño cerebral producido por la luz del sol que lo mata sin remisión.

Pero no es el amanecer de un nuevo día, esta luz de esperanza tiene que paliarse, tiene que apagarse, es el "Eclipse" final, porque el chino se lleva de vuelta a Gizmo ya que Billy es un pobre diablo incapaz de cuidar un cactus de esos que se ponen sobre la tele, como para hacerse cargo de un Mogwai... y con la pérdida del tierno Gizmo para Billy todo está negro como el lado oscuro de la luna, aunque no hay lado oscuro realmente, realmente todo está negro… Ah, la copla, "Eclipse", esta está genial, aunque esta estaría genial hasta interpretada con flauta y palillos por Karmele

Impresionante, alucinante lo que han hecho, no sólo son una de las bandas más cachondas de su tiempo, no sólo dan conciertos llenos de color, de diversión y de buenos sentimientos, también son maestros capaces de armonizar dos obras de arte. Impepinable.





Por mED Vega (Dark Side of the Gremlin)


lunes, 25 de enero de 2010

DISCOGRAFIA RECOMENDABLE. JUSTIN TOWNES EARLE

JUSTIN TOWNES EARLE
Midnight at the Movies
(Bloodshot, 09)


Al igual que me sucediera con su debut, me acerco a escribir sobre lo nuevo de Justin Townes Earle pasado el año de su publicación.
Casi me he pegado medio 2009 disfrutando por igual ambos discos, pero ahora cuando por fin voy a darle a la pluma me empiezo a dar cuenta de que Midnight at the Movies me gusta mucho más ahora que hace unos meses.

Quizá sean esos delicados arreglos o ese saber estar, esa madurez tan precoz y su voz grave y tranquila, puede que el single que titula el disco -que con todo, es una preciosidad de canción-, el caso es que The Good Life de primeras me parecía mucho más interesante que Midnight at the Movies ; mientras en aquel se respiraba energía y autenticidad por los cuatro costados, en este último las aguas parecen permanecer mucho más en calma. La rabia se ha convertido en intimismo.


O eso creía yo.
Eso creía, al menos, hasta que pude ver un video de Justin defendiendo sus nuevas canciones con no más que su garganta y su guitarra. Cada matiz cobra una nueva dimensión si escuchamos al hijo de ya sabéis quién (...la puerta está arriba a la derecha para los que no) representando sus canciones en su primitiva desnudez. Es impresionante el estilo de Justin ejecutando el fingerpicking. Esto es otra cosa...

Volver al disco una vez comprendido el concepto de canción y álbum que maneja este joven de mirada inquientante, tradicional y perfectamente contextualizado con su época al mismo tiempo, es caer rendido al talento de todo un songwritter, un especialista que domina blues, honky tonks, country, folk, que consigue sonar a swing o a dixie sin repetir el tipico ejercicio de estilo. Un artista, además, con gusto por la belleza que escribe sin pelos en lengua.
Incluso es capaz de versionar "Can't hardly wait" de los Replacements sin desentonar.

Ahondando en estas 12 canciones uno no puede hacer otra cosa que declinar ante la evidencia de que Justin es, pese a su edad, un artista más que consagrado, capaz de dar que hablar por sí mismo, por su música, dejando a parte el hecho de ser hijo de un músico del calibre de su padre. El reconocimiento lo merece, las ventas son otra cosa que poco o nada tiene que ver.

Mi favorita del disco, "Halfway to Jackson".




Por Zeta



martes, 24 de noviembre de 2009

DISCOGRAFÍA RECOMENDABLE. THE FLAMING LIPS

THE FLAMING LIPS
Embryonic
(Warner Bros, 09)


3 años hacía ya de su último disco, un At War with the Mystics que puso en duda su inspiración y que sin embargo ofrecía buenos momentos y alguna novedad bastante juguetona. Aún así, daba la sensación de que su propia fórmula se estaba agotando. Por eso se han tomado su tiempo, terminaron su dichosa película (dichosa porque no he conseguido dar con ella para ojearla) y han grabado un disco tan ambicioso como esquivo.

Nada menos que 70 minutos de disco. 18 canciones. Un disco que de primeras parece un verdadero desfase frik de la banda de Oklahoma. Si el cuadrafónico Zaireeka fue su puzzle sinfónico, esto sería algo así como una oda industrial al desencanto. Gran parte del disco nació de jams improvisadas, la banda tenía en mente un doble disco y ha apostado por reincorporar un sonido sucio que ya llevaron a grandes límites a principios de los 90, pero dándole una vuelta de tuerca casi robótica, con una base rítmica repetitiva que no parece decir nada pero que al par de escuchas te empieza a cautivar. Encima salpican el disco de 5 instrumentales zodiacales y un buen número de singles que sólo ellos podían firmar.

Estoy convencido de que este paso valiente les hará perder gran parte de su audiencia, es sin duda su disco más experimental en años, y sin embargo tiene un atractivo casi hipnótico, es paranoico, algo krautrock, y en el fondo amargo. La canción por excelencia del disco sería su primer single, "Silver Trembling hands", genial prueba de lo que este disco conjuga de manera casi enferma: repetición y melancolía.

Otras joyas de la corona son las baladas, la belleza interestelar de "Evil" y "If", la jazzy "The Impulse" o "I can be a frog", con Karen O (Yeah Yeah Yeahs) interpretando a coro.

Con esta mezcla puede parecer que Embryonic es disperso, pero aún con todo su caos resulta ser un album realmente homogeneo, compacto, yo diría que también conceptual. Lo abren y cierran dos verdaderas serpientes, sugerentes y machaconas, "Convinced of the Hex" y "Watching the Planets". Los pasajes acompañan adoptando forma de explosiones psicodélicas o remansos de paz. Y entre todo este jaleo te puedes encontrar con canciones enormes como "Powerless", una auténtica delicia con solo velvetiano incluido.

Este Embryonic es un album dificil, una apuesta arriesgada de esas que amas u odias. Hoy en día no es fácil pararse a escuchar un disco de más de una hora, más de este tipo, pero prueben a ponerlo (abstenerse orejas de plástico) en el spotify mientras cocinan, o en el ipod mientras sacan al perro, y déjense atrapar por la música de los Lips. Hay en este Lp demasiados minutos interesantes que uno no se debería perder.
O sí.

Y para mayor gozo de los fanz, escuchen la BSO de su película Christmas on Mars, otra maravilla a descubrir de la que quizá hablemos por aquí próximamente. Pero eso no es todo, porque ahora resulta que la banda planea regrabar íntegro el Dark side of the moon, otra mastodóntica aventura que promete. Estaremos atentos a sus pasos.



Por Zeta